Porlamar
6 de agosto de 2020





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Aquellos recuerdos en esta pandemia
El can oyó al periodista, y como no entendió mucho, le comentó: “Para serte sincero, Juancho, me dejaste en las nubes, pues no tengo ni idea de qué diablo es una rockola y en cuanto a la canción, ni la he oído”
Emigdio Malaver G. / emalaverg@gmail.com / @Malavermillo

28 Jun, 2020 | El periodista Juancho Marcano, aprovechando que en días anteriores hubo unas frescas lloviznas en la Tacarigua de Margarita, se dispuso a podar las ixoras de su jardín, y una vez que había terminado dicha labor, fue a la cocina, se sirvió un trago de ron y tomó asiento en una silla del garaje y desde ahí escuchó en la casa del vecino, la canción: Amigo de qué… “No sigas diciendo que un amigo tuyo y tu propia esposa mancharon tu honor…

- Esa canción me trae muchos recuerdos, pues en el bar que tenía el señor Félix Millán, había una rockola y estaba colocada en las teclas A-7, le dijo el reportero a su perro Pipo.

El can oyó al periodista, y como no entendió mucho, le comentó: “Para serte sincero, Juancho, me dejaste en las nubes, pues no tengo ni idea de qué diablo es una rockola y en cuanto a la canción, ni la he oído”

El periodista escuchó a su can y lo entendió, pues la generación de ahora y su perro que no es tan viejo, no conoce ni sabe de ese aparato que era capaz de hacer sonar canciones a través de la introducción de monedas, y la cual mató muchos despechos, pero que también alegró la vida a varios, pues no todo sufrían de desamor, como su amigo Pablo Moya, quien más bien andaba alegre y cuando llegaba al bar Tropical, agarraba la rockola para él y a escuchar: A cuerpo cobarde/ como te meneas/ yo cargo una pea/ que Dios me la guarde/.

- Para no caer en mucho detalle, Pipo, dijo el periodista, te voy a decir que una rockola era un aparato de sonido donde tú podías escuchar canciones, o sea cumplía la misma función de los equipos musicales que hay ahorita, pero con la diferencia que dichos aparatos estaban en locales donde vendían bebidas alcohólicas y por lo general esas rockolas tenían música romántica, las llamadas “trancapechos”, como decía un locutor amigo.

- Ah ok, entiendo Juancho, por eso he oído conversar a Evaristo y a ti de aquellas épocas pasadas, que por lo que dicen ustedes, las disfrutaban mucho con otros amigos.

- Así es Pipo, aquellos eran ratos muy felices, dijo el periodista y se paró a recoger los implementos de jardinería para luego comer y descansar.

NOTA: A todos aquellos que deseen recibir el libro (en formato PDF) Epónimos y árboles emblemáticos de los municipios de Nueva Esparta, favor enviarme un correo a: emalaverg@gmail.com.




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